
@AdalanaM
Martes en la noche, un día frió, al parecer sin nada nuevo
que ofrecer a este ser opaco y sin mayor gracia, Billy Milligan, aquel que
esperaba ser esperado, aquel que añoraba ser extrañado, aquel que albergaba aún
la esperanza de saberse amado.
Era este un día común en su vida, un día que simplemente
pasaba desapercibido, al igual que él. Billy contemplaba todo aquello que
estaba a su alrededor sin encontrar mayor cosa que hacer. Decide recostar su
cabeza sobre su almohada de rosa, aquella que recibió de regalo cuando tenía
7 años, una almohada ajada y algo decolorada. Momentáneamente Billy dejó que el
sueño se adueñara de su persona hasta lograr un sueño profundo que no pudiera
ser interrumpido de ningún modo. Aparecen voces en su cabeza difíciles de
acallar las cuales sostienen el siguiente dialogo:
Adalana: Esta
noche se ve genial, seré la poseedora de todo aquello que en ella envidio pero
que a la vez me es apetecible. No permitiré una negativa a mi petición, esta
vez no!
- Steve:
Acepta que no le interesas, resígnate, ¿Qué ganas obligándola a satisfacer
cuanto placer te posee?, entiende que nadie es dueño de nadie, y más bien busca
otra manera de distraerte.
- Adalana: Cállate!
Tú no entiendes nada, ve, sigue leyendo que a ti eso es lo único que te
apasiona, lee en vez de dar consejos que nadie te ha pedido.
-
- Lee: Cállense
ambos ya!, Steve sabes que Adalana es codiciosa déjala, al
fin y al cabo si la convences hoy no podrás hacerlo mañana, hasta ahora a ninguno de nosotros le han hecho
daño sus extrañas fijaciones, ya quisiera yo tener el
optimismo que tiene ella al creer que alguien pueda acceder a mis deseos sin
más ni más.
- Steve:
Lo único que te digo Adalana es que si haces algo indebido trata de no dejar
evidencias, eso sería fatal, sabes que si te pones en riesgo tú automáticamente
estaríamos todos en riesgo.
De repente Billy se ve guido por el capricho de la voz
femenina entre este conjunto de voces que le dice:
-Debes tenerla, debes tenerla hoy, así seremos felices los
dos y nos demostraremos a nosotros mismos que nada nos es imposible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario